lunes, 12 de mayo de 2014

La fábula

Hoy algo me hace sentir el hecho de vaciar una botella de mariposas que chocan con el suelo y se convierten en aire que respiro. Y de nuevo aparecen ahí. Imposible olvidar, imposible no ingerir.
Deliciosas mariposas de aire que revolotean.
Droga que deja mi cabeza como si tuviera una campana encima y alguien la golpeara fuertemente.
¿Cómo alejarse de esa sensación?

Quiero una estaca en el pecho. Las cosas buenas no le pasan a los tontos y crédulos.
No existe algo como una prueba de nada, sólo hechos sin razón.
Existen dualidades. Existen.
Sin soledad no se puede extrañar. Sin tristeza no se puede ser feliz realmente.
¿Quién escribe estas palabras? ¿Quién pone cosas invisibles en lugares que no corresponden?
El eco de una fábula jamás contada, resuena en mi cabeza...

martes, 22 de abril de 2014

Allá hay...

He visto una ciudad. En ella siempre es de noche y siempre hay luna llena.
Las luces de allí son increíbles y ambientan todo con misterio y un calor muy familiar. La gente está acostumbrada a las cosas anormales. Me ven volar y no dicen nada. Ni una mueca en sus caras se puede ver.
En la ciudad habitan personas que conozco en este mundo, y cada vez son más los que encuentro. 
Algunas veces visito lugares que se parecen a otros lugares del mundo real. Otras veces es imposible pensar que ellos pudieran existir. 
Allí la vida parece tranquila y vuela sin alas, mientras que aquí... aquí la vida camina y avanza rutinaria.
No me parece desconocida, y sin embargo nunca la había visto. Será porque existe cuando duermo, y desaparece el recuerdo cuando de nuevo me despierto.
En esa ciudad, la que he visto, estoy seguro que sonrío sin pensar en mis delirios y solo puedo encontrar paz al recorrer sus calles.
Cada tanto visito una casa, en la colina. Una pequeña mansión. Allí habita un vampiro, de pequeña estatura pero hermosa y con mucha clase. A veces conversamos, otras veces me ignora. Muchas veces se enoja conmigo, porque no consigo lo que ella quiere.
Otras veces encuentro más gente, que reconozco de aquí, como amigos o incluso dos diosas que no sé donde estarán, pero puedo hablarles sin vergüenza y sin temor, porque no es más que una visita a viejas amigas en su templo perdido.
Encontré en esta ciudad tan mía, un lago de aguas negras, que reflejaba el cielo nocturno. Que vista perfecta.
Preguntándome si podría volar sobre el agua, recorrí una calle, y la gente por primera vez se preguntaba, que locura tramaba. 
Al llegar al lago volando, me aterré y casi me detengo, pero salté y lo comprobé. Arriba del agua podía volar y me sentía bien. Tan bien que llegué al cielo y me pareció que podía tocarlo.
Así lo hice, y al intentarlo, el cielo era agua negra que reflejaba el verdadero cielo nocturno.
Mi ciudad está cubierta por incógnitas que voy resolviendo cada noche. Quiero volver e investigar. Quiero aprender más... sobre ese lugar.


*le late el corazón*
... (¿Qué te sucede?)
Me siento bien recordando ese lugar... (Es porque recorro ese lugar que puedes recordarlo)
Lo sé, me alivia que estemos juntos de nuevo (Nunca estuvimos separados... solo no veías la música, las ondas)
Las ondas... (*duerme*)
*duerme*

lunes, 21 de abril de 2014

Exactamente eso. Específicamente aquello. Irremediablemente esto.

Compartir la felicidad y el tiempo, es amar. 
Eso que se siente.
No es esperar que pase algo. Es HACER algo. 
Aquello que tiene que hacerse.
Impresiones falsas de la realidad, presentimientos reales de la surrealidad. 
Irremediablemente causan esto.


Inevitabilidad imperceptible. Suerte aparente.
Aquellos entes que se conocen porque así debía pasar.
Manipular las ondas no es saludable. Es mejor dejarlas fluir.
No obligues al corazón a entrar en razón. Ni razones lo que el corazón siente.
Mirar en sueños un futuro no es lo mismo que crearlo, vivirlo.
¿Y qué si deseaba todo eso que veía? ¿Y qué si lo deseo? ¿Y qué si lo voy a desear?



¿La gente Invisible puede desaparecer? (¿Puede?)
Tal vez sea lo mejor. (¿Para quién?) 
No lo sé, solo pensaba en voz alta. (Tal vez en otra vida... cuando la felicidad sea escasa, solo ahí, tal vez seas un buen juguete...)
No hay... lugar para juguetes rotos~ (¿No estabas feliz?)
... (Yo te puedo ayudar!)

lunes, 14 de abril de 2014

Katy Perry - The One That Got Away

Nostalgia. Sueños que parecen reales y otros que se vuelven realidad. Nunca sé donde voy a terminar por culpa de ellos.



In another life, i would make you stay...

Uff~ *suspira*

n_ñ



sábado, 5 de abril de 2014

Fragmento de un metal precioso

Así como las estrellas no pueden abandonar el cielo, así no puedo dejar de esperar.
Te veo todas las noches, brillante y pasajera, reina del cielo nocturno.
Tan pronto olvido que existo, recuerdo en un sueño, y despierto de nuevo, con esto entre las manos.
(sujeta algo que nadie ve, cerca de su pecho)
-Desea mi ama una taza de té? Prometo que la taza resistirá aunque esté quebrada.
(extiende sus manos hacia adelante, mirando el horizonte. Mira con ojos vidriosos, la silueta de una mujer, formada por su imaginación y la naturaleza)
-Y los pasteles y cosas dulces... estarán en todos nuestros encuentros, aún los días que no tenga... fuerzas.
(cae de rodillas en el pasto y ve sus manos llenas de algo que solo él puede crear)

Aquella silueta no voltea a mirarlo. Solo... lo ignora. 

Siempre distinta, y cada tanto invisible.
Hermosa incluso en las noches nubladas.
Su luz... irradia esperanza~


Me gustaría un formato para escribir. Quiero un formato. Haré uno.
Otra vez, si deseo por ello, saldré herido. Las lagrimas no se detendrán, conozco mi debilidad.

jueves, 13 de marzo de 2014

Historias que he de olvidar~ #7

Historia perdida VII: El candelabro~

--o--

Una noche de lluvia, una joven bajaba de su habitación por un gran pasillo, en completa oscuridad. Siempre lo hacía. 
Esa noche la suerte quiso que sus pies encontraran la mesita del teléfono, antes de lo que recordaba en su mente, y cayó. Se sujetó el pie con las manos para frotarse y calmarse.
En la pared, un candelabro de oro con tres velas, observaba la escena que no le era ajena, entre un sentimiento que nunca antes había tenido y su deseo por ayudar, decidió encender sus velas.

La muchacha no le prestó atención, y le pareció lo más normal del mundo ver la mesa con la que se había chocado, sin percatarse del accionar del candelabro en la pared. Sin más, siguió su camino y luego de un rato regresó a dormir.
En la mañana la vio pasar de nuevo, pero fue ignorado. Se sintió un mueble más, y él no quería ser un mueble más.
Corrían las agujas del reloj de péndulo, marcando las once, y la señorita de la casa volvió a su habitación. Por el pasillo, distinguió sus pasos cual perro fiel siente a su amo a cuadras de su casa, y nuevamente ardió para iluminarla. 
Tenía calor y luz para dar, y era extraño siendo el mueble menos visible del lugar, querer ser algo más para su maestra, a quien adoraba en cantidad.
Los días pasaban, y ella no lo notaba. El candelabro se empezaba impacientar. 
"Préstama atención por favor..." pensaba para sí. Y la muchacha de pequeños pies, lo volvía a dejar sin una mirada que apreciar.
No quería escuchar de razones. Su cordura iba perdiendo, hasta que dejó de verse a sí mismo como un simple mueble.
Esperaba otra semana, y de pronto no se sintió bien. O al menos todo lo bien que se puede sentir un candelabro. 
Dejó de brillar para ella, y se volvió de nuevo, lo que era antes, una sombra en la pared de aquel oscuro pasillo. Sin nada que hacer, sin nadie que lo contemplara, su color se volvió cobre. Nada especial.
Sus velas estaban tan cerca de desaparecer que no lo notó. Su consciencia desaparecía.
Después de un tiempo, la joven comenzó a utilizar las luces de la habitación para iluminar apenas, un camino que era difícil de recorrer. Uno que una vez, fuere alumbrado por algo de clase, y ahora solo un recuerdo hospedado en algún rincón de la pared, imperceptible.
La tarde caía, y de nuevo el reloj marcaba el límite de la noche. El telón cayó y las luces cintilaban, junto al hermoso reflector del firmamento nocturno. El crepúsculo lunar iluminaba una casa sin electricidad esa noche.
Era tranquila. Era arriesgada. Era hermosa.
Lo era. Lo es. Lo será.
La imagen de su rostro se volvía pálida. Y de nuevo, se arriesgaba a ir al final del pasillo. Como todas las noches lo hacía.
Al final del pasillo estaban las escaleras. Y esa caída hacia el recibidor. Los cuadros miraban inertes, una sombra que no estaba ahí. 
"Esta vez sí, esta vez lo haré" recitaba y abría sus brazos al mismo tiempo que cerraba los ojos.
Saltar.

El candelabro encendió sus llamas y ni la brisa que abrió la ventana lograron apagar sus pequeños brazos. Su alma reclamaba la salvación de la joven, que una vez fue feliz y tan especial.
El frío llegó a la espalda de la muchacha quien se dio vuelta inmediatamente. Y ahí estaba, el candelabro que su padre había colocado para su pequeña niña. Aquella que temía a la oscuridad.
Sus ojos se iluminaron y reflejaban aquellas llamas vivas. El oro era oro.
Con sus últimas fuerzas le regaló un espectáculo de llamas azules y sus velas se consumieron tán rápido como una mecha. 

--o--


Un espectáculo de luces. La vida es un show. Una gran fiesta de máscaras. La mejor máscara gana.
Las cosas pequeñas que siempre están ahí, y que no se ven tan grandes hasta que llegamos a las puertas del gran jardín. El final de la fiesta~