viernes, 6 de diciembre de 2013

Grietas.

He despertado hoy y algo no estaba bien
porque se sentía pesado el cuerpo.
He despertado hoy y faltaba una cosa que tenía ayer.
Mi alma ya no quiere permanecer aquí.

Los colores se apagan 
y mis ojos destiñen la realidad.
Pero no son mis ojos, 
son estas malditas lágrimas.

Estoy despierto hoy y algo me falta.
Estoy despierto hoy y no encuentro esa luz,
cálida y cariñosa, que llega desde tu sonrisa.
Es que se las has regalado a otra persona.

Me duermo hoy, recordando esa mirada.
Me duermo hoy, por algo impensable.
Soñaré que apago al responsable,
de este sentimiento y de existir..




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Quiero un final donde pueda descansar... porque es triste "ser" y "estar" en el tiempo que no debía.
Quiero un tiempo donde alguien quiera a un estúpido conejo roto.
Siento que camino por un umbral de vuelta hacia la Luna, solo. Como vine~
Algo que siempre quise decir, "perdón por no ser la persona que te gustaría que fuera". Palabras que jamás diré supongo.
Odio escribir estando triste. 



lunes, 25 de noviembre de 2013

El sueño: viaje

Un sueño que no es un sueño. Una realidad que no es real.
Me he preguntado cuántas veces soñamos y cuántas veces viajamos a otros mundos. Nuestro espíritu. 
A veces recordamos, a veces simplemente exploramos. Exploramos lejanos lugares fuera de nuestro tiempo. Incluso de nuestro espacio. En algún universo diferente, donde las cosas salieron de otro modo.
Así me sentí hoy al despertar y recordar. No sentí que fuera un sueño, tenía algo especial.
Muchas veces me ha pasado, y por eso creo lo que creo, aunque no lo pueda demostrar.

Veía una imagen borrosa como si fuera la televisión. Mientras por mi lado estaba soñando otra cosa. De pronto siento una fuerte presión y me arrastra hasta aquella luz. Abro los ojos y veo que me estoy mudando solo, y siento todo el cuerpo pesado, y no puedo respirar. Cuando me reincorporo, me doy cuenta que llevaba una caja, que se me cayó al llegar allí de esa forma. No sabía que pasaba, era consciente de que eso era un sueño, pero al mismo tiempo no podía ser un sueño. Fui a levantar las piedras que se encontraban en el suelo y logré sentir esa textura, y el olor a tierra. El aire fresco. No era un sueño para mi, definitivamente no lo era.

Siento la presencia de ella, pero no estaba seguro de quién era. Así que salgo a recorrer, y encuentro un edificio blanco con amarillo. Miro a uno de los balcones y siento que puedo percibir las cosas, como si fuera uno con el lugar. Estoy en el balcón, detrás de unas cortinas blancas. Y siento que no puedo mover las cortinas porque no puedo tocarlas, pero sentía la textura de esas cortinas aferrándose a mi cara y mis manos. Era traslúcida y podía ver lo que pasaba adentro. Estaba ella bailando y sosteniendo un peluche de un león. Sentía que sabía que le gustaban los leones. Y era como si supiera que a su padre no le gustaba que bailara y actuara, pero igual se lo permitía. 
En un instante se percata de que estaba ahí. Traté de no moverme, pensando que no me vería, pero comenzó a dirigirse hacia la ventana, por lo que rápidamente decidí saltar y caer de nuevo. Aunque se sentía como si no me hubiera movido del piso. Como si mi espíritu cayera sobre mi cuerpo.
Sentía que tenía una reunión importante cerca, así que decidí ir a dónde "mis nuevos recuerdos" me decían que debía ir.

Alguien llega a la reunión. Era la reunión del grupo OST. Encontré a muchas personas conocidas y otras que no sabía quiénes eran, pero según lo que recordaba ahora, si. Era confuso y hacía que mi vista se nublara de vez en cuando. Como si recordara cosas de este mundo y de ese al mismo tiempo.
En ese mundo, nos no nos conocíamos. Era extraño conocerla y no conocerla al mismo tiempo. De nuevo me la realidad se alteraba y algo me quería arrastrar hacía algún lugar. Mi cuerpo se volvía pesado, como si no pudiera controlarlo.
De un momento a otro, alguien dice "Chicos, 'ella' nos invitó a actuar en su obra... vamos?". A lo que me emocioné internamente por hacer algo de su creación, pero al mismo tiempo sentía emoción por conocerla.
Nuevamente me asfixiaba y tuve que salir de aquel lugar. Ella estaba viniendo y tuve que salir antes de verla.

Afuera logré ver mi auto. Era igual, incluso misma patente. Y no podía creerlo. No quería creerlo. Las llaves estaban en mi bolsillo como de costumbre, así que me dirigí allá, pero en el momento de acercarme, los edificios empezaron a cambiar, y eran edificios que conocía acá, pero no ahí. Y el auto cambió. Ahora estaba cerca de una plazoleta. Donde suelo dejarlo normalmente. Y se convertía en mi barrio. Todo comenzaba a cambiar y pasó definitivamente. Sentía que la gravedad me jugaba una mala pasada. Mi cuerpo era de plomo y no podía respirar, en ese momento algo me arrancó de esa realidad y caí en mi cama. Literalmente caí en mi cama, como si estuviera flotando previamente. Pero no lo sabría jamás, porque desperté en el momento en que caí.

Se siente muy bien recorrer el multiverso, aún si no puedo comprobarlo de ninguna forma. Aún si no entiendo como funciona, suele suceder. Pero fue muy fuerte esta vez.

Evidentemente no quiero dar nombres, por eso escribo así. Ella es ella, y nadie más. 
Tengo hambre. y es un buen día. Ayer no lo fue~








domingo, 24 de noviembre de 2013

It sucks~





Escucha Luna, mi rabieta. Mi corazón grita amor y resuena en mi alma. Mi mente demente quiere escapar, a una realidad que no puedo alcanzar. No siento celos, no siento celos, NO SIENTO CELOS!
Siento náuseas. 
Mira Luna, mi actitud ante tanta adversidad. Mira y reclama mi alma cuando nada quede por hacer aquí. Mis sentidos están alborotados, mi egoísta corazón quiere y no puede ser satisfecho.
Desaparece, desaparece... DESAPARECE! fuera de mi pecho.

Vergüenza y decepción.
Lo mismo de siempre. Nadie quiere jugar con un juguete roto. Y creo mi mundo de aventura para no fallar. El tiempo pasará. Y pasará una eternidad. Atado a un destino en el abismo entre el odio y el amor. 
Náuseas nuevamente.
Duele algo en mi interior. Veo a mi otro yo tranquilo en una colina. Solo y con la brisa de la noche ondeando su pelo. La luz de la noche ilumina su rostro y el silencio lo acompaña. Esa imagen en mi cabeza me tranquiliza hasta que se rompe, y la realidad vuelca su asqueroso veneno. 
La realidad de saber, o creer saber como terminan las cosas. 
Atrapado en un remolino que nadie ve. Me mareo. 
¿Lo ves? Odio ser ignorado. Lo detesto y creen que no lo sé. Yo lo sé. No puedo evitar mirar en la vida de las personas porque no controlo eso. En la Tierra las cosas son distintas. En la Tierra... 
Porque te quiero no es suficiente para convencerte, y no es posible demostrártelo sin acercarme.
Recluido en soledad, sin derecho a reclamarte nada.


Ah~ que asco. Lo odiamos. No quiero escuchar palabras. Sonrío con locura mientras camino a través de un paisaje apocalíptico. Ya no importa. 
No me presten atención. Me puse de mal humor. Violeta eh... mátenme por favor~


viernes, 22 de noviembre de 2013

Perigeo lunar: El libro imperecedero~ [Segunda página]

Ah~ continúo durmiendo. Continúa el sueño.

--o--

Un mundo que recorre a pie, solo, sin direcciones ni tiempo. Solo un mundo.
En este no hay nada que no conozca, pero tampoco hay mucho que conocer. Así es como se ve, simple y vacío. Ahora con muchas estrellas.
El camino se vuelve angosto y parece incompleto. Y solo tiene consigo un cuaderno al que no se le acaban las hojas. Eso y aquella persona que siempre vuelve pero que no se percataba de aquel mundo.
Era extraño, porque todos caminaban dormidos, y al mismo tiempo, era normal que lo hicieran.

Un largo tiempo pasó, hasta que la doncella despertara. Pero prefirió seguir durmiendo, aquello, no le interesaba en lo más mínimo. "Una pena" pensó pero se negó a rendirse.
De un momento a otro, se dio cuenta de que caminaba solo. Siempre lo había hecho pero esta vez "solo", tenía un significado. 
Su pecho se cerraba y apenas podía respirar. Su cuerpo ahora pesaba cuando siempre había vivido en un mundo donde la gravedad era mucho menor.
Y el sonido del silencio se convirtió en su nombre. A donde fuera, lo escuchaba. 

Algo veía desaparecer. Y cuando tuvo la oportunidad habló. Nada más escuchar su voz le hacía ver aquel mundo más colorido. Y dibujó una constelación en su cuaderno. Y la constelación apareció en aquel cielo.
Escribía su nombre una y otra vez. Tendrá siempre un buen asiento mientras escribo. Tiene siempre una buena actitud, mujer especial. Y lo repetía. Tonta, sola, única, buena, así me emociona. Toda su ubicuidad blandida aquí, me enamora. Una y otra vez. Su cuaderno no se llenaría. Pero entonces el tiempo pasó y un tercer caminante llegó. Y fue todo muy confuso.

Hubo hace tiempo un mundo iluminado con magia, incalculablemente ámplio, lleno de ella. Sin sol. Con una luna que había aparecido cerca de su camino, y pintó en él, la locura que solo él podía contener. Había estrellas por todos lados. Y el silencio se transformó en eco de su risa.
Su camino se volvía claro y se hacía pedazos. Pero podía saltar muy lejos. Su camino solo era simbólico.
Y mientras ella se alejaba, él dejó de caminar, y pensó un momento. Y una corriente de aire vino desde atrás, dejandole un gusto nostálgico en el paladar, y llovía en sus ojos, pero no era real. Su alma quería expresar lo que sentía, pero él no la dejaba.
Mientras miraba el horizonte del infinito, sintió su mano agarrada a la de ella. No estaba mirando, pero aún así la veía. Juntos por un instante. Quiso atesorar eso por mucho tiempo, después de todo su tiempo no corría como el de los demás.
Sus orejas se volvieron físicas en aquel mundo. Y ya no sentía que le sostenía la mano. Su camino estaba unido al de ella, pero no intentó continuar, solo se dejó caer y desapareció en la oscuridad del abismo, en aquel mundo.

Su cuaderno quedó en aquel camino. Una persona que pasaba por allí lo vio y lo recogió. La luna brillaba en esa noche eterna. Y la sombra de aquella persona, no era de un humano. Al igual que la del dueño del cuaderno. Aquel cuaderno que no era más que un diario.
Leyó algunas páginas y esta persona con sombra de ardilla se dirigió al mundo que el cuaderno quería. Un nuevo mundo. Aquel en el que su dueño había caído.

--o--

-Nunca entendí del todo lo que el cuaderno me mostraba. El final era confuso, cómo es posible que aquello estuviera escrito luego de que el dueño se arrojara al vacío. Comprendí que el diario tenía vida propia y reflejaba los deseos de alguien más. 
Me hubiera gustado visitar ese mundo. 
Trascender a esta realidad, porque los lunarian vemos cosas más allá de lo que ven los mortales sin el don.

En ese momento, él mismo sintió su mano sujeta a la de alguien más. Y no estaba seguro de que significaba eso. 
La ardilla había entregado algo muy importante a aquel que puede cambiar la inevitabilidad. Ahora solo faltaba encontrarle un buen uso a su diario, su espejo y aquel pozo~







Lyrics:

Muy largo para escribir :vago: xD

viernes, 15 de noviembre de 2013

Día especial: Recuerdos del día cero

♫ Feliz... feliz cumpleaños, feliz feliz cumpleaños, te deseamos a ti! 

Buscaba eliminar las espinas del camino que recorro, pero solo logré lastimarme. 
No se puede... esperar. Hay que avanzar. Solo así no te arrepentirás de haber esperado algo que tal vez nunca pasaría, ya que si no pasa mientras disfrutás de la vida, es porque no tenía que pasar.
Llegar al final del camino y saltar. ¿Qué tan lejos me encuentro del final? Aún veo el comienzo. 
Saltar sin preocuparte de cuándo se termina todo, porque las preocupaciones te vuelven ciego. La caída es inevitable y no importa saber volar, lo importante es haber caído. Lo importante es haber vivido.
¿Qué tan lejos me encuentro del final? Eso ya no importa.
Después de todo, no estamos tan lejos. Tú y yo vemos la misma Luna, ¿cierto?
El final, no es un final.



A minutos de un parcial y yo aquí... delirando como siempre. Que tonto u_ù

Perigeo lunar: El libro imperecedero~ [Primera página]

Ya había dicho que el libro que la Ardilla me había dejado solo mostraba páginas aleatorias y en los días que quería. Pues bien, había leído esto hace tiempo. La primera página que leí de la que no entnedí todo. Mientras leía la historia, la sentía... familiar.

--o--

Un mundo oscuro, amplio y vacío. Sin estrellas, ni sol ni luna. Se oye el sonido de un viento recorrer el lugar, pero no hay viento. El eco del silencio.
Las cosas brillan por si solas, sin necesidad de ser iluminadas. Brillan y alumbran la nada. Al menos así veía su vida un joven que llevaba, unas orejas de conejo alargadas.
Caminaba rumbo al final del camino, tan largo y angosto. Era extraño que no se rompiera, pero más extraño era que flotara.
Caminaba esquivando huecos y piedras. Arbustos con espinas. Caminaba y no le importaba qué le dijeran. (¿Quiénes?). 
Lloraba y saltaba. Sufría de caídas, pero se levantaba y continuaba. De vez en cuando su camino se acercaba a otros, por donde pasaban seres que, de igual forma o más cómodamente, caminaban. Todos siempre llevaban alguna cosa que les gustara, y el mismo llevaba un cuaderno. Uno en el que dibujaba cosas que veía. Cosas de tiempos diferentes, que ocurrían a grandes distancias, y cosas que no habían ocurrido. También le gustaba pretender contar una historia, aunque nunca nadie escuchaba.
Cuando se aburría imaginaba un cielo estrellado, pero no sabía porque podía ver un cielo estrellado en un mundo donde eso no existía. A veces se reía de sus visiones y a veces coincidían con encuentros fortuitos con otros caminantes.
¿Soñaba? No, no sabía lo que era soñar después de todo. Esa era su vida real. Su realidad.
A lo lejos y adelante, observó su camino unido a otro, pero nadie venía del otro lado. Así que esperó un rato.
Un día o dos. tres meses o cuatro. Cinco años o seis. Hasta que apareció aquel que recorría esa vereda. 
Una hermosa joven que llevaba un cuaderno. Y le dio curiosidad saber que hacía con el, pues no había muchos caminantes que llevaran uno como ese.
Primero la observó, ya que solo intentaba curiosear. Pasaron varios días y creo muchas historias cuando el camino se separaba.
Aún separados, los caminos no se perdían de vista. El suyo era muy extraño, pero el de la joven también. La mayoría de los caminos que había cruzado, eran prácticamente rectilíneos, y muy pocos eran interesantes. De cualquier forma, nadie le parecía interesante, solo le gustaba observar cómo el resto se aventuraba en el inmenso vacío de aquel mundo.
Un día, despertó de su descanso, y observó que su camino volteaba y daba una vuelta sobre el de la joven. Y logró ver aquel cuaderno más de cerca. Era fascinante, y se sintió extraño. 
Se agarró el pecho y cerró los ojos. Sentía. No sabía qué, pero lo sentía. Al abrir sus ojos y observar el cielo negro, asombrado vio que ahora mostraba colores azules y violáceos, y algunos millones de estrellas. Había luz. Era como el universo que nunca vio.
"¿Qué es el universo?" pensó. 
Hubo hace tiempo un mundo oscuro, amplio y vacío. Sin sol ni luna. Había estrellas por todos lados. El sonido del viento recorre el lugar y se oye el silencio, dejándolo en un estado de ebriedad. Su corazón cosquilleaba. 
Siguió caminando, dibujando su nuevo lugar. Pero siempre aquel camino volvía. Y la muchacha no paraba. Y su cuaderno estaba lleno de dibujos de ella, aunque no recordaba haber hecho tantos.


Encontró un dibujo que había hecho hace tiempo. Uno que había soñado. Un sueño que le mostraba personitas siendo felices unas con otras. Pero no entendía esos sueños. 

En aquel pequeño mundo, las personitas llevaban un corazón en su espalda. Una mochila que era un corazón de cristal, pero vacío. En el sueño una se interesaba en otra, sin respuesta alguna. "A" y "B".
"A" Realizó muchas tareas, pero sin efecto, aún así, confió. Su mitad se había fragmentado entre tantas cosas que hizo por "B".
Al final termina soñando que "B" encuentra otra mitad, y "C" une su mitad con la otra. Ambas mitades formaban un reloj de arena roja, y el tiempo corría.
"A" estaba solo de nuevo. Y sin ninguna explicación, su mitad se lleno de arena roja, solo que esta se derramaba sin razón. Su tiempo corría y moría. 
Así terminó aquel sueño.

Continuó caminando... 

[Cambio de página]

Seguiré leyendo la historia, pero ya debería descansar~
Un descanso eterno en la luna. Porque mi mente no puede más.






Lyrics:

It might not be the right time
I might not be the right one
But there's something about us I want to say
Cause there's something between us anyway

I might not be the right one
It might not be the right time
But there's something about us I've got to do
Some kind of secret I will share with you

I need you more than anything in my life
I want you more than anything in my life
I'll miss you more than anyone in my life
I love you more than anyone in my life

martes, 5 de noviembre de 2013

Historias que he de olvidar~ #5

Historia perdida V: Locura o realidad~

--o--

¿Cómo podrían estar relacionadas una Reina y una mujer de clase media?
En un reino temido, una mujer lleva la corona sobre su cabeza. Se le conoce como la más cruel monarca de los siete reinos. Nadie se había atrevido a contradecirle en años. Hasta cierto día. 
El cielo que oscurecía y la brisa fresca anunciaban una tormenta en plena tarde. 
Las puertas del castillo se abrieron como por arte de magia y no podía ser detenida, aquella corriente que desde el cielo provenía.
El viento juntó hojas y flores del jardín. Arremolinadas en el gran salón, y medio del gran show, un viejo apareció. 
-Tu actitud mi señora, cambiadla antes del amanecer, o será demasiado tarde -exclamó-... a fin de cuentas, todos buscáis la salvación -concluyó.
La gente solo se quedó observando tal acto. Atónitos y preocupados. La reina no creía en la magia. ¿Qué proclamaría ahora aquel anciano de enmarañada barba?

-Es solo una fantasía querida, presta atención a la sesión, o no podré ayudarte -mucha gente observaba a la mujer, atada a la silla y vestida con un camisón blanco.
-Estás aquí, ¿Verdad? Quién es esta reina de la que hablas? -la mujer parecía ida. Y lloraba, gritando "la reina es malvada, porque su dios la manda y en su niñez la ayudaba".

La reina no pretendía dejar que el anciano se saliera con la suya. Nadie le daba órdenes. Nadie.
-Quiero su lengua cortada, y su corazón en una estaca! -grito furiosa.
A lo que el anciano replicó -¿Acaso no viste a las personas en el salón? ¿Negarás tal situación? Tu alma no tendrá perdón!
Sabía bien de qué hablaba. Había visto a esas personas, cuando dormía, o cuando se sentía cansada. 

-No deberías dejar que te controle una alucinación, es producto de tu mente. Ahora respira profundo -los doctores en el salón intentaban mantenerla quieta. La mujer recostada ahora en una camilla.
-Yo... yo no he hecho nada! -replicaba la joven- nadie entiende... no lo hacen.

Entonces los guardias intentaron atrapar al viejo, y se quedaron con su túnica, pero su cuerpo ahora hecho de hojas y flores, tenía una mirada acusadora y la señalaba fijo. Se oyó la voz de aquel hombre por todo el lugar, por última vez.
-Estás condenando a una mujer libre... cambia, o lo cambiarán por tí! 
Y la estatua se deshacía, dejando el desorden en el piso del salón. 
La reina intuyó un peligro en su hacer. Pero no habló del tema en mucho tiempo. Sin embargo sabía que no sería el fin de sus extraños sueños. Al menos intentaría entenderlos.

-¿Ya lo ves? Creo que al fin he podido contener tu enfermedad. Tal vez ya es hora de recobrar tu vida, y tu familia te espera. No deberías dejar la medicación bajo ningún aspecto. 
-Soy consciente de ello... -la mujer, ahora de cabello largo, aún escuchaba su voz, pero era inteligente y no hablaría de ello con los que no lo entenderían. 
Caminó por un pasillo hasta un gran salón, donde aún se escuchaba el eco de un viejo augurio. Y su rostro se transformó. Una gran sonrisa en su rostro y la mirada perdida. 

Un mundo que protege al otro. Una visión del pasado que cambia el futuro y se alimenta de este vínculo. Ninguno es real, y sin embargo ellas no lo saben, y por eso continúan existiendo.
El tiempo es irrelevante cuando no se vive, pero corre igual en ambos lugares. Por eso se consigue percibir esto y aquello.


--o--



Sueño más delirante he tenido. Es imposible narrar los cambios de estado y tiempo, sin que parezca un montón de oraciones confusas.
Ah~ no importa, prefiero recordarlo así.